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Cómo atravesar una época de cambio sin perderte.

Cómo atravesar una época de cambio sin perderte.

Escrito por:

Laureano Jiménez

¿Sientes que “todo se está moviendo”? Cómo atravesar una época de cambio sin perderte

Hay momentos en los que el mundo parece seguir un ritmo estable. Y hay otros —como este— en los que algo se acelera por dentro y por fuera. No hace falta leer noticias para sentirlo: se nota en el cuerpo, en el ánimo, en las conversaciones, en las decisiones que antes postergábamos y ahora ya no se pueden posponer.


Muchas personas describen esta etapa con frases como:

Y no es casual. Estamos en un tiempo de transformación colectiva, y eso se traduce, indefectiblemente, en un proceso profundamente individual: cada persona lo vive en su historia, en sus vínculos, en su forma de trabajar, de relacionarse, de habitarse.

Cuando el cambio se siente como un temblor interno

Las grandes transiciones no suelen llegar de manera suave. Más bien se parecen a un temblor: algo vibra, algo cruje, algo ya no encaja.

Como cuando un avión atraviesa la barrera del sonido, el paso hacia un nuevo estado implica tensión, ruido, incertidumbre.

En el plano interno, esto puede vivirse como:

Es importante decirlo con claridad: esto no es un error ni un retroceso. Muchas veces es la señal de que una estructura interna ha cumplido su función y necesita transformarse.

El gran error: buscar un mapa fijo

En tiempos de cambio tendemos a buscar certezas externas: un método perfecto, una respuesta rápida, una guía definitiva. Sin embargo, hay transiciones que no tienen manual. Se atraviesan construyendo el camino mientras caminamos.

Y en esos casos, la opción mas consciente es mirar hacia adentro con una mirada amable, honesta y compasiva.

No para desconectarte del mundo, sino para sostenerte en él sin desbordarte.

Tres preguntas para sostenerte en plena transformación

  1. ¿Qué parte de mí está intentando controlar esto?

  2. ¿Qué está muriendo en mí (una idea, un rol, una identidad)?

  3. ¿Qué está queriendo nacer, aunque todavía no tenga forma?

La transformación se vuelve más liviana cuando dejamos de pelear con ella y empezamos a escuchar qué nos está pidiendo.