Hay experiencias que no terminan cuando desaparecen las circunstancias que las provocaron.
A veces permanecen en nuestra manera de respirar, en la tensión que sostenemos sin darnos cuenta, en la dificultad para relajarnos, en la forma de protegernos, de contener una emoción o de ocupar nuestro lugar en el mundo.
Nuestro cuerpo participa de nuestra historia. Aprende, se adapta y desarrolla formas de responder que en determinados momentos pudieron ayudarnos a atravesar situaciones difíciles, pero que quizá hoy ya no necesitamos sostener de la misma manera.
La terapia corporal y bioenergética nos invita a acercarnos a esa historia desde un lugar diferente: no solamente comprendiendo lo que nos ocurre, sino explorando cómo lo vivimos y organizamos corporalmente.
Durante este retiro nos adentraremos en una experiencia de escucha, conciencia y movilización corporal que nos permita reconocer patrones de tensión, explorar nuevas posibilidades de expresión y recuperar una relación más libre, sensible y consciente con nuestro cuerpo.
A través del movimiento, la respiración, el trabajo bioenergético, la expresión emocional y la meditación, iremos creando las condiciones para que cada persona pueda encontrarse consigo misma desde un lugar más profundo.
«No se trata de forzar al cuerpo a liberar nada. Se trata de crear las condiciones para que pueda encontrar nuevas formas de sentirse, expresarse y habitar la vida.»